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Fragmento #2

  • 3
Ignoro si para cuando esté escribiendo estas líneas, tú persigas con la mirada la claridad de la luna que lame la oscuridad de la noche y engrandece las sombras, como prometimos hacerlo cada noche, en cuanto y tanto estuviéramos alejados. Tampoco estoy seguro de estar escribiendo éstas líneas por el simple deseo de hacerlo o sólo sea una excusa para aparentar normalidad en mi alma, cuando la distancia me hace extrañarte el doble. De lo que sí estoy seguro es te sigo pensando, con o sin luna, en esta noche callada y serena.

Fragmentos #1

  • 7
Hacía mucho tiempo que no despertaba cada mañana sintiendo la seguridad de estar viviendo una historia que valiera la pena continuar leyendo. ¡Y sí que vale la pena! En ella se dibuja un panorama resplandeciente, con letras de suspiros y sobre un papel infinito de ternura. Ahora, todo lo ilumina con tu presencia, con tu alma y tus ojos, que en la oscuridad esparcen esquirlas de fuego. Por este motivo, lo que brilla sobre tus dedos es tan sólo un breve indicio de estar más cerca de encontrar lo que tanto hemos ansiado por años.

***

Al dormir, sé que detrás del velo de la noche, en la negrura de la habitación, descansa tu corazón galopante. Lo puedo escuchar con extasiada fascinación cuando duermes a mi lado. Ese corazón que desde hace años, amándome en secreto, descansaba en mi pecho, y exaltado como el aleteo de pájaros, tu corazón me denunciaba el amor. Entonces, tú,  sin entender que sucedía dentro de ti, te quedabas quietecita sintiendo con intriga, entre  fascinada y alarmada, por no ser delatada, aquel desajuste que te producía mi piel al contacto contigo...

***


Si he despertado poético, es porque te extraño y porque sólo tú, después de muchos años, has exprimido la poesía adormecida que habita dentro de mí.

***


Tranquila, siéntate, quiero decirte algo: ojalá no te agobies más, no sucumbas al desespero, porque ahora te amaré con infinita cordura, empalagoso raciocinio y enamorado con pies de plomo, como debe amarse en profundidad, entre lo erótico del momento, el arrebato de la pasión, el eros resplandeciente; la philia supurando por mis venas; y el ágape de la ternura que me dan tus besos y caricias para hacerme sentir que sigo siendo importante para ti. Todo es importante. Nada merece ser menos que nada. Te amaré sin ataduras (y ya lo sabes...)